A vueltas con la berenjena
Qué se le ha perdido a cide Hemete benenjeli (el ‘berenjena’ aunque le fastidie a algunos cervantistas)
Sinceramente no sé porque le da tanta rabia al profesor Ludovik Osterc la etimología de Sancho que me parece muy correcta y no desmentida por Don Quijote.
(Yo, humildemente, no me atrevería a afirmar como él que “es palmario que Sancho representa en la novela al pueblo carente de cultura”).
http://hispanismo.cervantes.es/documentos/osterc.pdf
De berenjenas estamos hablando y ...
“Tres cosas me tienen preso /
de amores el corazón: /
la bella Inés,
el jamón /
y berenjenas con queso"
nos recita Baltasar de Alcázar (1530-1606)
Era una época en que se podía comentar aun una receta de origen musulmán como nos dice Caius Apicius http://www.mundorecetas.com/eltema/81.htm
Y Baltasar de Alcázar remata
“Alega Inés su belleza; / el jamón, que es de Aracena;/ el queso y berenjena / la española antigüedad"
El poema completo en tres cosas me tienen preso http://www.poesia-inter.net/bal201.htm
El Mediterráneo conoce esta mezcla pero el cristiano viejo español la persiguió aunque empleó más saña en la pasta fría de berenjena con tejine (pasta de sésamo) que ahora se ha reintroducido en la península gracias a los restaurantes libaneses.
En la península, durante este tiempo, comer este plato frío de Sábado podía tener como consecuencia caer en las garras de la inquisición.
Un vecino malicioso, un desliz y el placer de pasar el pan de pita por la pasta de berenjena salía caro al incauto gourmand judío.
Los árabes habían introducido la berenjena y ya contamos con excelentes platos en los recetarios cordobeses del califato. La berenjena se encontraba en todas las comidas y los musulmanes vencidos fueron identificados con el producto.
Llamarle Cide Hamete el berenjena no es tan extraño porque entre los apellidos de Tetuán de origen andalusí encontramos hoy familias que se llaman Berenjena.
Al norte, Galicia, País Vasco y Cantabria, no llegó el cultivo y aun es considerado un raro producto del sur.
Cuando los conquistadores descendieron de estos lugares, identificaron la dieta mediterránea con el Islam. Bastante normal.
El artículo de Teresa de Castro nos indica la guerra de las dos ollas (la cristiana y la morisca) destacando que sólo Ruperto de Nola (catalán) introduce un plato de la riquísima variedad de berenjenas cocinadas por los moriscos.
http://www.geocities.com/tdcastros/Historyserver/papers/Estrasbesp.htm
En los recetarios cristianos viejos, nos señala Samper (1998) que no se encuentra ninguna receta que pueda ser considerada morisca (ergo, prohibida la berenjena).
Teresa de Castro también nos indica que uno de los feroces ataques al filoislamismo del rey Enrique IV era su pasión por las frutas y verduras que, para INRI, comía a la morisca (es decir estirado tranquilamente – acuérdense del tricliniun romano - en vez de estar sentado en un incómodo sitial). http://www.geocities.com/tdcastros/Historyserver/Tes1/judiosym.htm
En la Lozana andaluza, la protagonista descubre que una recién llegada no es cristiana vieja por la forma de preparar un plato con berenjenas.
“No es de illis (cristiano vieja), es de nobis (conversa)”, afirma entusiasmada después de su investigación gastronómica.
A los almuerzos con mucho bullicio se les llamaron “berenjenales” en un proceso parecido de xenofobia al que sufrió la palabra algarabía
Esta manía de los musulmanes vencidos por la verdura provoca histerias tan significativas como la del clérigo Pedro Aznar Cardona:
“Porque son muchos y buenos los lugares que ellos poseían y no los cultivaban casi para cosa de sustancia, ni plantaban sino de higueras, cerezas, ciruelos, duraznos y parras para pasas, y cosas de hortalizas, melones y pepinos, dejadas en olvido las viñas importantes, los olivares fructíferos, y la cultura de los recios campos, y el criar rebaños de animales, yeguas, vacas, carneros, puercos, y los demás empleos y tratos gananciosos que son las madres de los gruesos réditos en las republicas" (Pedro Aznar Cardona, Expulsión Justificada de los moriscos españoles, Huesca, 1612, II, folio 65) http://www.materialesdehistoria.org/asco.htm
"Comían cosas viles (que hasta en esto han padecido en esta vida por juicio del cielo), como son fresas de diversas harinas de legumbres, lentejas, panizo, habas, mijo, y pan de lo mismo. Con este pan, los que podían juntaban pasas, higos, miel, arrope, leches, y frutas a su tiempo como son melones, aunque fuesen verdes y no mayores que el puño, pepinos, duraznos y otras cualesquiera por muy mal sazonados que estuviesen, solo fuese fruta, tras lo cual bebían los aires y no dejaban barda de huerto a vida; y como se mantenían todo el año de diversidad de frutas, verdes y secas, guardadas hasta casi podridas y de pan y de agua sola, porque no bebían vino, ni compraban carne ni cosa de caza muerta por perros o en lazos, o con escopeta o redes, ni las comían, sino que ellos las matasen según el rito de Mahoma, por eso gastaban poco, así en el comer como en el vestir, aunque tenían harto de pagar, de tributos a los señores". Aznár Cardona, II, folio 34.
http://www.materialesdehistoria.org/asco.htm
No es tan inocente el llamarle ‘Berenjena’ al autor del Quijote y como siempre podemos encontrar ambiguas intenciones en Cervantes.

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