Cavilaciones sobre don Quijote

Reflexiones, desde el punto de vista de un historiador de la comunicación, sobre el mundo del Quijote y Cervantes.

Friday, January 07, 2005

Si Cervantes y Lope hubieran sido universitarios

Miguel de Cervantes tuvo un efímero paso por la universidad tan desconocido como todo lo que respecta a su biografía – maravillosa coincidencia con Sespir – y Lope si te he visto no me acuerdo.
Sin embargo, cuando se vive en los ambientes universitarios, se asiste a congresos, simposios, reuniones preparatorias de simposios, conspiraciones de simposios, preparaciones de listas de incluidos y excluidos de los simposios... vienen al recuerdo las dramáticas figuras de estos dos personajes tan diferentes, tan enfrentados y de tan catastrófico final.
Dos estrategias no muy diferentes aunque con variantes para escalar en el grupillo de letrados y situarse cómodamente en las redes intelectuales de la España imperial. Dos vidas dedicadas a conseguirlo y dos estrepitosas frustraciones.
Falta una tesis sobre la falta de dinero constante de los intelectuales españoles durante siglos – algo tan prosaico como invariable en las biografías y que se esconde púdicamente o se considera, no sé por qué, como un incentivo para realizar una magnífica obra literaria.
En ambos casos, Lope y Cervantes, contaban además con el pecado, algo que no se perdona en los círculos académicos españoles – ni en el siglo XVII ni ahora -, ser famosos y producir una obra apreciada por el público.
Esta circunstancia hasta casi la actualidad no implicaba una estabilidad económica – y ahora que por fin se ha conseguido, sólo desata más histéricamente la envidia de los círculos académicos.
La universidad – el grupo de letrados – premia la nulidad y si es posible la inutilidad manifiesta. Triunfan los que se dan cuenta de cuales son las reglas del juego – muy parecidas a las expuestas por la economista Corinne Maier en su libro ‘Bon dia, mandra’ (buenos días, pereza) – donde lo importante es hacer carrera sin dejarse notar y hundir las carreras ajenas en silencio.
Las estrategias de Lope y Cervantes fueron desesperadas y, a veces esperpénticas. Iremos analizando los pasos de cada uno: desde las cartas de Lope – que sólo se utilizan para comprobar la inquina que le tenía al manco pero donde se muestra un personaje muchas veces celestinesco al servicio de las braguetas del duque de Sessa antes de convertirse en sacerdote – innoble y escandaloso – como fórmula para poder sobrevivir en el día a día.
Y, en el otro extremo, su enemigo Cervantes entre el desespero del mutilado de guerra y el intento de quedar bien con casi todos en el Parnaso, lo que no impidió el veto de los Argensola a su contrato con la comitiva del conde de Lemos.
Ni jugar a ser consejero privado ni lucir heridas de guerra sirvió a ninguno de los dos. Y la fama acentuó el desastre. Lograron que todos los esfuerzos de los colegas fueran destinados a hundirlos. ¡Cómo recuerda la universidad!

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