Buscando a Cidi Hamete
El ‘Berenjena’ es el personaje que más me atrae del Quijote.
Se trata del ‘verdadero’ autor – arábigo y manchego, ahí es nada - de la historia del caballero andante según nos indica Cervantes.
A descubrir semejante autor llegamos a través de su traductor toledano del arábigo - supongo que para complicar más la cosa.
¿Por qué un escritor en árabe?
Cervantes contesta irónicamente:
“Si a ésta (obra) se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos” (II, cap.IX).
El autor es Cide Hamete Benengeli.
Cidi Hamete reclama su autoría en varias ocasiones – en competencia con un también supuesto traductor morisco y con el segundo autor que lleva la historia al romance castellano –
Cidi Hamete duda incluso duda de la verosimilitud de ciertas aventuras de alonso Quijano – ‘más allá de lo razonable’ – o se asombra de otras. Mete cuchara hasta el final y en la segunda parte interviene más que en la primera.
Benengeli reclama sus derechos al final de la historia haciendo hablar a su pluma y exclamando: "Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir; solos los dos somos para en uno" (II-LXXIV, 1102).
¿Y quién es el tal Hamete, el Berenjena?
Los eruditos que encuentran la obra, leen ‘Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo’. Asimismo, Sancho se asombra de la exactitud de las notas del sabio moro sobre él mismo.
Cide Hamete es el cronista, ‘sabio’ (cap.XV), ‘flor de los historiadores’ (II, cap.LXI), ‘filósofo mahomético’ (II, cap.LIII), ‘puntualísimo escudriñador’ (II, cap.L), ‘curioso (II, cap.XL) y atento’ (cap.XXVII), ‘prudentísimo’, ...
Y también un poco mago la verdad sea dicha (‘encantador’, II, cap.2), mentirosillo (incluso tiene que jurar como cristiano para que lo crean en alguna ocasión, II, cap. XXVII), y del que Cervantes se ríe al ironizar :
“le sucedió lo que Cide Hamete promete de contar con la puntualidad y verdad que suele contar las cosas desta historia, por mínimas que sean” (II, cap.XLVII).
Hamete es un fabulador al que a veces pillamos en grandes contradicciones, señaladas simpáticamente por Cervantes, o termina enfrentado al traductor dando interpretaciones diferentes de la obra porque,
"Como buen moro, era muy pleiteador"
Hamete es el culpable según Cervantes de que no encontremos nunca ‘ese lugar cuyo nombre no quiero acordarme’ con la clara intención, dicha por Hamete/Cervantes, de “dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero” (II, cap.LXXIV). Un liante, en efecto. Y con mucha vista para el turismo cultural.
En definitiva, Hamete es el arquetipo de un moro literario al gusto de la época.
Este personaje nos llevaría a múltiples reflexiones sobre los filtros literarios, los personajes interpuestos, la literatura en la literatura, ... Yo quiero reflexionar sobre la berenjena.
He tratado dos veces a este personaje – con una cierta ingratitud un poco juvenil – al estudiar el paso de ‘algarabía’ (lengua árabe) a algarabía (alboroto callejero).
Se trataba de ver como la lengua árabe era considerada un enorme recipiendario de mentiras, sólo se podía mentir en esta lengua y sólo un moro podía haber escrito una mentira tan gorda como el Quijote.
En la segunda ocasión, me interesó el aspecto berenjénico del asunto (también porque quería realizar un libro sobre las recetas del Quijote, empezando, claro está, por los ‘duelos y quebrantos’, proyecto que fracasó naturalmente).
En el señor Berenjena, autor del Quijote, se trataba de la frontera alimenticia, como constitución de la personalidad de una comunidad. Traté este aspecto de las diferentes dietas al ver las fronteras entre comunidades (‘asco y asquerosidad del morisco según los apologistas cristianos’). Los cinco sentidos estaban atentos frente a la comunidad enemiga, se afilaban las perquisiciones detectivescas para descubrir indicios de maldad en la vida cotidiana, se establecían contrastes en vestido, comida, perfumes o cantos.
La comunidad cristiana se refugiaba en una apología del cerdo y el vino llegando hasta considerar sagrados estos alimentos – en una herética invocación del dogma de la transubstanciación – y constitutivos de la identidad española. No se trataba de la dieta mediterránea, la legumbre y la verdura eran despreciadas por heréticas y propias de moros y judíos.
Hamete era moro porque comía berenjenas. Y esto lo diferenciaba, lo separaba y lo enfrentaba a los cristianos viejos. Por muy señor que fuera.
Apostilla sacada del libro:
Sancho afirma: “me dijo que andaba ya en libros la historia de vuestra merced, con nombre del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha; y dice que me mientan a mí en ella con mi mesmo nombre de Sancho Panza, y a la señora Dulcinea del Toboso, con otras cosas que pasamos nosotros a solas, que me hice cruces de espantado cómo las pudo saber el historiador que las escribió.
-Yo te aseguro, Sancho -dijo don Quijote-, que debe de ser algún sabio encantador el autor de nuestra historia; que a los tales no se les encubre nada de lo que quieren escribir.
-Y ¡cómo -dijo Sancho- si era sabio y encantador, pues (según dice el bachiller Sansón Carrasco, que así se llama el que dicho tengo) que el autor de la historia se llama Cide Hamete Berenjena!
-Ese nombre es de moro -respondió don Quijote.
-Así será -respondió Sancho-, porque por la mayor parte he oído decir que los moros son amigos de berenjenas.
-Tú debes, Sancho -dijo don Quijote-, errarte en el sobrenombre de ese Cide, que en arábigo quiere decir señor.
(Don Quijote, II, cap.II)

1 Comments:
^^ si tambe me gusta el enigma de cidi hamete jajajaja ^^ mira que coincidencia la misma plantilla^^
buen blog^^ y escribe mas cosillas que tu blog me encanto^^
Post a Comment
<< Home